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Mucha gente no se conforma con tener un jardín estéticamente bonito, y busca algo más. Y entre otras cosas plantan arboles frutales.
Así, hay que tener en cuenta que al llegar los meses de verano, sobre todo a lo largo de los meses de julio y agosto, los frutales que tenga usted en su jardín están especialmente activos. Esto supone un gasto energético y un grado de fragilidad que nos exigen la mayor de las atenciones para asegurar que los frutos resultantes sea de la mejor calidad posible.
El primer paso a dar y cuidar especialmente es vigilar que este tipo de plantas disfruten de un aporte de agua abundante y frecuente, para contrarrestar las altas temperaturas y porque el aumento de la actividad en la propia planta requiere un mayor consumo de nutrientes.
En ese sentido, los fertilizantes de fuerte mineralización resultarán particularmente útiles a la hora de conseguir que los frutos se desarrollen de una manera óptima. Por ello, es muy recomendable suministrárselos en su riego semanal.
Otro factor a tener en cuenta es el tema de las plagas. Si alguna de las partes de la planta ha sido atacada, descubrirá cambios anormales de color o aspecto. Con una tijera especial de podar habremos de retirar los trozos del ejemplar afectados. Es muy importante elegir una tijera de un tamaño adecuado. De ese modo, la fuerza que tengamos que realizar para cortar las ramas se verá disminuida y el trabajo se hará más agradable.
La mejor forma para empezar a garantizar que la plaga no se extienda es, por una parte, quemar los trozos afectados y, por otro, vigilar la planta durante un tiempo para asegurarnos de que no sigue enferma y otras partes de la misma comienzan a verse afectadas. Vigilar todos los ejemplares alrededor del afectado también es importante, ya que la plaga puede haber llegado a ellas. Si es así, existen productos especiales para acabar con las mismas. Lo más fácil es consultar con un especialista en la sección de jardín de su establecimiento habitual para saber cuales son las medidas a adoptar para acabar con la plaga. Para ello, resulta útil mostrarle una parte de la planta afectada para que este pueda identificar de qué enfermedad se trata.
Una forma de prevenir las plagas, es muy aconsejable desinfectar las hojas de todos los ejemplares con azufre sulfatado. De ese modo evitaremos desagradables sorpresas. Con estos simples consejos, conseguirá disfrutar de frutos sabrosos y sanos.
La mayor parte de las plantas consideradas de interior deben mantenerse en zonas donde la luz les llegue de manera indirecta y difusa. Una exposición directa a los rayos del sol daría al traste con el ejemplar. Lo que en otras épocas del año no es tan importante, resulta crítico en los meses en los que el sol incide con particular virulencia. Regarlas para contrarrestar tal efecto es contraproducente, ya que las gotas de agua producen un “efecto lupa” que daña aun más la superficie de las plantas.
Si queremos tener la casa muy iluminada y no podemos evitar que las plantas más frágiles se vean afectadas, existen maneras creativas de protegerlas. Por ejemplo, guardarlas todas en la misma habitación. De ese modo, podremos controlar la entrada de luz mediante persianas o cortinas. Dado que las plantas suelen necesitar un buen grado de humedad, es conveniente colocarlas todas juntas, junto a un recipiente que llenaremos de agua. De este modo conseguiremos refrescar lo suficiente el ambiente.
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